Política: Pero, ¿era de verdad democracia?

Como ya escribiera en su momento Vladimir Ilich Iulianov, más conocido por Lenin, tan sonoro apelativo ocultaba un sistema de gobierno en el que la inmensa mayoría de la población se encontraba por completo excluida del proceso de toma de decisiones.

Tomemos como ejemplo a la más acabada de las democracias griegas, que pasaba por ser modelo de todas las demás: la Atenas del llamado Siglo de Pericles, durante la segunda mitad del siglo V a.C. En esta sociedad idealizada, en la que incluso los ciudadanos inválidos o indigentes reciben ayuda del Estado, y el pueblo, reunido en asamblea, se gobierna a sí mismo, sin intermediario alguno, son muy pocos los que, en realidad, pueden considerarse ciudadanos de pleno derecho.
Si tomamos como referente una población media de unas 500.000 personas a lo largo del siglo V a.C., un número muy elevado, en torno a los 300.000, eran esclavos. Estos, que, a diferencia de lo que luego sucedería en Roma, trabajaban en su mayoría para el Estado, carecían de derecho alguno, y no eran sino herramientas parlantes cuyos amos, ya se tratara del Estado, ya de un particular, podían tratarlos como un bien mueble más, algo que se compraba, se vendía o se entregaba como fianza, o incluso se enviaba a la guerra a luchar por una ciudad que en tan poca consideración le tenía.

¿Puede denominarse con propiedad democracia a una sociedad en la que, dejando de lado los menores de edad, sólo participaba en la toma de decisiones en torno a un diez por ciento de la población adulta?

Es cierto, no obstante, que esta participación superaba con creces aquella a la que en nuestros días estamos acostumbrados.
El ciudadano ateniense, fuera rico o pobre, que en nada afectaba eso a sus derechos políticos, tenía derecho a asistir a las sesiones de la Asamblea que votaba las leyes, e incluso cobraba por ello; podía tomar allí la palabra sin que nadie se lo impidiera, y, a la hora de tomar decisiones, emitía un voto que valía tanto como el de cualquier otro ciudadano, por rico que fuera.

http://anatomiadelahistoria.com/2013/07/pero-era-de-verdad-democracia/

1521450562
0
1521450562 , ()

Muchas cosas no han cambiado nada:

Sin embargo, el sistema exhibía en su funcionamiento limitaciones manifiestas. Muchos ciudadanos eran demasiado pobres o en exceso ignorantes para participar con un cierto conocimiento de causa y una aceptable autonomía en la vida política de la ciudad. La ignorancia los convertía en presas fáciles de la manipulación; la pobreza, en víctimas del soborno.
La democracia directa, además, en contra de lo que pueda pensarse, allana el camino de los demagogos. Un buen orador, aunque sea un pésimo gestor, puede conquistar el poder sin más condición que halagar los instintos de las masas, y, al contrario, un mal retórico, por competente que resulte como administrador, nunca conquistará el aprecio del pueblo llano.

LordHenry
3
Bandera de Reino Unido LordHenry 238 8 630 Thorpe Le Soken, Essex (Reino Unido)

Sobre el artículo y siguiendo con los griegos, es anacrónico juzgar una época con los criterios de otra.

1521450562
0
1521450562 , ()

Querrás decir que no es "adecuado" juzgar una época pasada con la visión actual. Pero precisamente eso pide la pregunta: comparar las dos épocas, desde nuestra perspectiva sincrónica aquella idea de democracia anacrónica.

asertus
3
Bandera de Bélgica asertus 412 24 2757 Bruselas, Bruselas (Bélgica)

En el estupendo sistema político impuesto por Lenin, ¿qué proporción de la población estaba excluida del proceso de toma de decisiones? Casi apostaría que más que en la Atenas de Pericles.

Ecos
3
Bandera de Unión Europea Ecos 160 30 2844 Burgostad, Euroland (Unión Europea)

@asertus eso es ventajismo. Así cualquiera gana una apuesta.

1521454941
0
1521454941 , ()

No es que sea un anacronismo, la realidad es que aquella democracia clásica es un sistema idealizado, pues descansaba únicamente en una minoría de ciudadanos con derechos (y quien más contribuyó a ello por cierto han sido los EEUU). Si cambias aquel nombre de Democracia por Aristocracia no pasaría nada.

Ya entonces había críticos que no creo fueran muy anacrónicos, como Sócrates, poco partidarios de aquel sistema.

En aquella Atenas cuando había que decidir si hacer o no una obra pública se llamaba a los expertos, se hacía la consulta, se discutía si era o no procedente y se decidía entre ellos. Lo mismo si la duda era ampliar la flota de barcos, se reunía a los armadores y éstos, los profesionales, lo valoraban.
Sin embargo, en el gobierno de la polis se presumía de que la participación era libre, daba igual que fueras rico o pobre, tonto o listo, tuvieras formación o no, fueras experto o no, era lo mismo.
Este salto en el funcionamiento general era incomprensible para Sócrates o para Platón, por ejemplo. Se daba por supuesta la competencia y el conocimiento en todos los terrenos, pero al llegar al gobierno de lo público se hacía la vista gorda y se permitía meter la zarpa a cualquiera supiera o no de lo que hablaba, (lo cual era lógicamente pasto para demagogos).

Como sabemos, desde entonces los derechos de ciudadanía se han ampliado (a mujeres, extranjeros, esclavos, etc.), pero el acceso indiscriminado en la gestión pública para quien no tiene idea no sólo se mantiene, sino que se ha universalizado.
Incluso se han hecho enormes monumentos modernos al “todo vale” y “todas las opiniones son iguales” como las llamadas redes sociales o los foros internáuticos.
Compadezco a Sócrates o Platón si hoy pudieran abrir un ojo.

El autor de este comentario está marcado como troll/spammer.

Atención: Este tema tiene más de 6 meses de antigüedad.