Cultura y Costumbres: ¿Cuál es vuestro texto preferido de literatura hispanoamericana y por qué?

Me gustaría saber cuál es vuestro texto favorito de literatura hispanoamericana y por qué. Mi obra preferida de literatura iberoamericana es 'Relato de un náufrago' de Gabriel García Márquez: lo que más me gusta del texto es su realismo.

1589033668
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Miembro desde 21 Feb 2020 - 18:24

Vargas Llosa es mi favorito con La ciudad y los perros

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1589033668 , ()
Miembro desde 21 Feb 2020 - 18:24

De García Márquez me gusta mucho : El amor en los tiempos de cólera.

Soy una persona muy romántica

enserio
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Bandera de Países Bajos - Holanda enserio 124 16 1986 Rotterdam, Zuid-Holland (Países Bajos - Holanda)
Miembro desde 5 Jan 2018 - 12:41

Gracias, @fluido.

Lasonrisaetrusca
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Bandera de Cuba Lasonrisaetrusca La Habana , La Habana (Cuba)
Miembro desde 3 Apr 2020 - 13:39

Cien años de Soledad y Rayuela.
También me encanta El amor en los tiempos del cólera, como a @fluido.

enserio
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Bandera de Países Bajos - Holanda enserio 124 16 1986 Rotterdam, Zuid-Holland (Países Bajos - Holanda)
Miembro desde 5 Jan 2018 - 12:41

De Julio Cortázar sólo me he leído sus traducciones al español.

Pliazhnaya
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Bandera de Rusia Pliazhnaya 370 31 1952 Astrakhan, Región de Astrakhan (Rusia)
Miembro desde 4 Sep 2011 - 10:21

¿Literatura hispanoamericana? No puedo verla. ¡Qué pesadez y qué empalago por Dios! Se salvan pocos casos: Borges y algún cuento de Cortázar. Poco más.

Lasonrisaetrusca
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Bandera de Cuba Lasonrisaetrusca La Habana , La Habana (Cuba)
Miembro desde 3 Apr 2020 - 13:39

Bueno, todo son gustos, @Pliazhnaya... A mí la literatura rusa me parece también pesada, y, sin embargo, reconozco que tiene obras maravillosas.
Me encanta la literatura hispanoamericana, en cambio. Son estilos, y está bien que haya variedad.

Pliazhnaya
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Bandera de Rusia Pliazhnaya 370 31 1952 Astrakhan, Región de Astrakhan (Rusia)
Miembro desde 4 Sep 2011 - 10:21

@Lasonrisaetrusca, por supuesto. Eso está fuera de discusión :)

De hecho, una de las obras rusas más adoradas en todo el orbe, es una de las que más aborrezco :) Hay de todo en todos sitios.

stebann
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Bandera de Alemania stebann 177 96 3158 Tübingen, Baden Würtemberg (Alemania)
Miembro desde 27 Jan 2019 - 20:34

La española es también coñazo. Es que si generalizamos…
A mí me vienen a la cabeza, algunos cuentos de Borges, el de la Casa Tomada de Cortázar, Crónica de una muerte anunciada de García Márquez y varios titulos de Alan Pauls y Roberto Bolaños.

Pliazhnaya
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Bandera de Rusia Pliazhnaya 370 31 1952 Astrakhan, Región de Astrakhan (Rusia)
Miembro desde 4 Sep 2011 - 10:21

La española es muuuuy coñazo. Hay cosas que están muy bien, pero la cantidad de paja es inconmensurable.

stebann
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Bandera de Alemania stebann 177 96 3158 Tübingen, Baden Würtemberg (Alemania)
Miembro desde 27 Jan 2019 - 20:34

Yo que soy existencialista y no me encuentro más que realistas, más pesados que ojú.

1589033668
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1589033668 , ()
Miembro desde 21 Feb 2020 - 18:24

Un tesoro es la literatura hispanoamericana.

Min favorito número uno es Vargas Llosa , también me gustan entre otros Fuentes ,Cortázar ,García Márquez, Isabel Allende , Borges ,Onetti ...

Lasonrisaetrusca
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Bandera de Cuba Lasonrisaetrusca La Habana , La Habana (Cuba)
Miembro desde 3 Apr 2020 - 13:39

Pues de españoles está(ba) José Luis Sampedro que es una delicia.

Lasonrisaetrusca
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Bandera de Cuba Lasonrisaetrusca La Habana , La Habana (Cuba)
Miembro desde 3 Apr 2020 - 13:39

@Pliazhnaya, si es "Eva Karenina" ya somos dos... Es una obra maestra pero yo no puedo con ella :/

Pliazhnaya
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Bandera de Rusia Pliazhnaya 370 31 1952 Astrakhan, Región de Astrakhan (Rusia)
Miembro desde 4 Sep 2011 - 10:21

Sí se nota un poco que te gusta Sampedro, sí :)

stebann
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Bandera de Alemania stebann 177 96 3158 Tübingen, Baden Würtemberg (Alemania)
Miembro desde 27 Jan 2019 - 20:34

Anna Karenina tiene una hermana?

Pliazhnaya
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Bandera de Rusia Pliazhnaya 370 31 1952 Astrakhan, Región de Astrakhan (Rusia)
Miembro desde 4 Sep 2011 - 10:21

¡¿Eva Karenina?! ¿Esa es la prima? ¿O la versión Torrente?

stebann
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Bandera de Alemania stebann 177 96 3158 Tübingen, Baden Würtemberg (Alemania)
Miembro desde 27 Jan 2019 - 20:34

Eva Luna.

1589033668
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1589033668 , ()
Miembro desde 21 Feb 2020 - 18:24

En mi juventud ,los escritores rusos eran populares , los llamábamos los nihilistas.
Era cool leerlos y discutirlos.

Lasonrisaetrusca
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Bandera de Cuba Lasonrisaetrusca La Habana , La Habana (Cuba)
Miembro desde 3 Apr 2020 - 13:39

Se ve que me cae tan mal que le cambio el nombre a la pobre...

1589033668
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1589033668 , ()
Miembro desde 21 Feb 2020 - 18:24

A mí me gusta Eva Luna.
Isabel Allende tiene su encanto

Lasonrisaetrusca
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Bandera de Cuba Lasonrisaetrusca La Habana , La Habana (Cuba)
Miembro desde 3 Apr 2020 - 13:39

Eva Luna me encanta, también, @fluido. Por eso le cambio el nombre a Anna!!

Pliazhnaya
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Bandera de Rusia Pliazhnaya 370 31 1952 Astrakhan, Región de Astrakhan (Rusia)
Miembro desde 4 Sep 2011 - 10:21

No era Ana Karenina la aborrecida @Lasonrisaetrusca, sino "El maestro y Margarita"

Pero bueno, esto va de hispanoamericana. Ya tendremos tiempo para la otra :)

stebann
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Bandera de Alemania stebann 177 96 3158 Tübingen, Baden Würtemberg (Alemania)
Miembro desde 27 Jan 2019 - 20:34

Gracioso este cuento de Cortázar. Acabo de leerlo.:)

Los testigos
[Cuento - Texto completo.]
Julio Cortázar

Cuando le conté a Polanco que en mi casa había una mosca que volaba de espaldas, siguió uno de esos silencios que parecen agujeros en el gran queso del aire. Claro que Polanco es un amigo, y acabó por preguntarme cortésmente si estaba seguro. Como no soy susceptible le expliqué en detalle que había descubierto la mosca en la página 231 de Olver Twist, es decir que yo estaba leyendo Oliver Twist con puertas y ventanas cerradas, y que el levantar la vista justamente en el momento en que el maligno Sykes iba a matar a la pobre Nancy, vi tres moscas que volaban cerca del cielorraso, y una de las moscas volaba patas arriba. Lo que entonces dijo Polanco es totalmente idiota, pero no vale la pena transcribirlo sin explicar antes cómo pasaron las cosas.
Al principio a mí no me pareció tan raro que una mosca volara patas arriba si le daba la gana, porque aunque jamás había visto semejante comportamiento, la ciencia enseña que eso no es una razón para rechazar los datos de los sentidos frente a cualquier novedad. Se me ocurrió que a lo mejor el pobre animalito era tonto o tenía lesionados los centros de orientación y estabilidad, pero poco me bastó para darme cuenta de que esa mosca era tan vivaracha y alegre como sus dos compañeras que volaban con gran ortodoxia patas abajo. Sencillamente esta mosca volaba de espaldas, lo que entre otras cosas le permitía posarse cómodamente en el cielo raso; de tanto en tanto se acercaba y se adhería a él sin el menor esfuerzo. Como todo tiene su compensación, cada vez que se le antojaba descansar sobre mi caja de habanos se veía precisada a rizar el rizo, como tan bien traducen en Barcelona los textos ingleses de aviación, mientras sus dos compañeras se posaban como reinas sobre la etiqueta «made in Havana» donde Romeo abraza enérgicamente a Julieta. Apenas se cansaba de Shakespeare, la mosca despegaba de espaldas y revoloteaba en compañía de las otras dos formando esos dos insensatos que Pauwels y Bergier se obstinan en llamar brownianos. La cosa era extraña, pero a la vez tenía un aire curiosamente natural, como si no pudiera ser de otra manera; abandonando a la pobre Nancy en manos de Sykes (¿qué se puede hacer contra un crimen cometido hace un siglo?), me trepé al sillón y traté de lidiar más de cerca un comportamiento en el que rivalizaban lo supino y lo insólito. Cuando la señora Fotheringham vino a avisarme que la cena estaba servida (vivo en una pensión), le contesté sin abrir la puerta que bajaría en dos minutos y, de paso, ya que la tenía orientada en el tema temporal, le pregunté cuánto vivía una mosca. La señora Fotheringham, que conoce a sus huéspedes, me contestó sin la menor sorpresa que entre diez y quince días, y que no dejara enfriar el pastel de conejo. Me bastó la primera de las dos noticias para decidirme -esas decisiones son como el salto de la pantera- a investigar y a comunicar al mundo de la ciencia mi diminuto aunque alarmante descubrimiento.
Tal corno se lo conté después a Polanco, vi en seguida las dificultades prácticas. Vuele boca abajo o de espaldas, una mosca se escapa de cualquier parte con probada soltura aprisionada en un bocal e incluso en una caja de vidrio puede perturbar su comportamiento o acelerar su muerte. De los diez o quince días de vida, ¿cuántos le quedaba a este animalito que ahora flotaba patas arriba en un estado de gran placidez, a treinta centímetros de mi cara? Comprendí que si avisaba al Museo de Historia Natural, mandarían a algún gallego armado de una red que acabaría en un plaf con mi increíble hallazgo. Si la filmaba (Polanco hace cine, aunque con mujeres), corría el doble riesgo de que los reflectores estropeasen el mecanismo de vuelo de mi mosca, devolviéndolo en una de esas a la normalidad con enorme desencanto de Polanco, de mí mismo y hasta probablemente de la mosca, aparte de que los espectadores futuros nos acusarían sin duda de un innoble truco fotográfico. En menos de una hora (había que pensar que la vida de la mosca corría con una aceleración enorme si se la comparaba con la mía) decidí que la única solución era ir reduciendo poco a poco las dimensiones de mi habitación hasta que la mosca y yo quedáramos incluidos en un mínimo de espacio, condición científica imprescindible para que mis observaciones fuesen de una precisión intachable (llevaría un diario, tomaría fotos, etc.) y me permitieran preparar la comunicación correspondiente, no sin antes llamar a Polanco para que testimoniara tranquilizadoramente no tanto sobre el vuelo de la mosca como acerca de mi estado mental.
Abreviaré la descripción de los infinitos trabajos que siguieron, de la lucha contra el reloj y la señora Fotheringham. Resuelto el problema de entrar y salir siempre que la mosca estuviera lejos de la puerta (una de las otras dos se había escapado la primera vez, lo cual era una suerte; a la otra la aplasté implacablemente contra un cenicero) empecé a acarrear los materiales necesarios para la reducción del espacio, no sin antes explicarle a la señora Fotheringham que se trataba de modificaciones transitorias, y alcanzarle por la puerta apenas entornada sus ovejas de porcelana, el retrato de lady Hamilton y la mayoría de los muebles, esto último con el riesgo terrible de tener que abrir de par en par la puerta mientras la mosca dormía en el cielo raso o se lavaba la cara sobre mi escritorio. Durante la primera parte de estas actividades me vi forzado a observar con mayor atención a la señora Fotheringham que a la mosca, pues veía en ella una creciente tendencia a llamar a la policía, con la que desde luego no hubiese podido entenderme por un resquicio de la puerta. Lo que más inquietó a la señora Fotheringham fue el ingreso de las enormes planchas de cartón prensado, pues naturalmente no podía comprender su objeto y yo no me hubiera arriesgado a confiarle la verdad pues la conocía lo bastante como para saber que la manera de volar de las moscas la tenía majestuosamente sin cuidado; me limité a asegurarle que estaba empeñado en unas proyecciones arquitectónicas vagamente vinculadas con las ideas de Palladio sobre la perspectiva en los teatros elípticos, concepto que recibió con la misma expresión de una tortuga en circunstancias parecidas. Prometí además indemnizarla por cualquier daño, y unas horas después ya tenía instaladas las planchas a dos metros de las paredes y del cielo raso, gracias a múltiples prodigios de ingenio, “scotchtape” y ganchitos. La mosca no me parecía descontenta ni alarmada; seguía volando patas arriba, y ya llevaba consumida buena parte del terrón de azúcar y del dedalito de agua amorosamente colocados por mí en el lugar más cómodo. No debo olvidarme de señalar (todo era prolijamente anotado en mi diario) que Polanco no estaba en su casa, y que una señora de acento panameño atendía el teléfono para manifestarme su profunda ignorancia del paradero de mi amigo. Solitario y retraído como vivo, sólo en Polanco podía confiar; a la espera de su reaparición decidí continuar el estrechamiento del “habitat” de la mosca a fin de que la experiencia se cumpliera en condiciones óptimas. Tuve la suerte de que la segunda tanda de planchas de cartón fuera mucho más pequeña que la anterior, como puede imaginarlo todo propietario de una muñeca rusa, y que la señora Fotheringham me viera acarrearla e introducirla en mi aposento sin tomar otras medidas que llevarse una mano a la boca mientras con la otra elevaba por el aire un plumero tornasolado.
Preví, con el temor consiguiente, que el ciclo vital de mi mosca se estuviera acercando a su fin; aunque no ignoro que el subjetivismo vicia las experiencias, me pareció advertir que se quedaba más tiempo descansando o lavándose la cara, como si el vuelo la fatigara o la aburriera. La estimulaba levemente con un vaivén de la mano, para cerciorarme de sus reflejos, y la verdad era que el animalito salía como una flecha patas arriba, sobrevolaba el espacio cúbico cada vez más reducido, siempre de espaldas, y a ratos se acercaba a la plancha que hacía de cielo raso y se adhería con una negligente perfección que le faltaba, me duele decirlo, cuando aterrizaba sobre el azúcar o mi nariz. Polanco no estaba en su casa.
Al tercer día, mortalmente aterrado ante la idea de que la mosca podía llegar a su término en cualquier momento (era irrisorio pensar que me la encontraría de espaldas en el suelo, inmóvil para siempre e idéntica a todas las otras moscas) traje la última serie de planchas, que redujeron el espacio de observación a un punto tal que ya me era imposible seguir de pie y tuve que fabricarme un ángulo de observación a ras del suelo con ayuda de los almohadones y una colchoneta que la señora Fotheringham me alcanzó llorando. A esta altura de mis trabajos el problema era entrar y salir: cada vez había que apartar y reponer con mucho cuidado tres planchas sucesivas, cuidando no dejar el menor resquicio, hasta llegar a la puerta de mi pieza tras de la cual tendían a amontonarse algunos pensionistas. Por eso, cuando escuché la voz en el teléfono, solté un grito que él y su otorrinolaringólogo calificarían más tarde severamente. Inicié entonces un balbuceo explicativo, que Polanco cortó ofreciéndose a venir inmediatamente a casa, pero como los dos y la mosca no íbamos a caber en un pequeño espacio, entendí que primero tenía que ponerlo en conocimiento de los hechos para que más tarde entrara como único observador y fuera testigo de que la mosca podía estar loca, pero yo no. Lo cité en el café de la esquina de su casa, y ahí, entre dos cervezas, le conté.
Polanco encendió la pipa y me miró un rato. Evidentemente estaba impresionado, y hasta se me ocurre que un poco pálido. Creo haber dicho ya que al comienzo me preguntó cortésmente si yo estaba seguro de lo que le decía. Debió convencerse, porque siguió fumando y meditando, sin ver que ya no quería perder tiempo (¿y si ya estaba muerta, y si ya estaba muerta?) y que pagaba las cervezas para decidirlo de una vez por todas.
Como no se decidía me encolericé y aludí a su obligación moral de secundarme en algo que sólo sería creído cuando hubiera un testigo digno de fe. Se encogió de hombros, como si de pronto hubiera caído sobre él una abrumadora melancolía.
-Es inútil, pibe -me dijo al fin-. A vos a lo mejor te van a creer aunque yo no te acompañe. En cambio a mí…
-¿A vos? ¿Y por qué no te van a creer a vos?
-Porque es todavía peor, hermano -murmuró Polanco-. Mirá, no es normal ni decente que una mosca vuele de espaldas. No es ni siquiera lógico si vamos al caso.
-¡Te digo que vuela así! -grité, sobresaltando a varios parroquianos.
-Claro que vuela, así. Pero en realidad esa mosca sigue volando como cualquier mosca, sólo que le tocó ser la excepción. Lo que ha dado media vuelta es todo el resto -dijo Polanco-. Ya te podés dar cuenta de que nadie me lo va a creer, sencillamente porque no se puede demostrar y en cambio la mosca está ahí bien clarita. De manera que mejor vamos y te ayudo a desarmar los cartones antes de que te echen de la pensión, no te parece.
FIN

1589033668
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1589033668 , ()
Miembro desde 21 Feb 2020 - 18:24

El amor entre Fermina y Florentino es de lo mejor de lo que se ha escrito en español sobre el amor.

stebann
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Bandera de Alemania stebann 177 96 3158 Tübingen, Baden Würtemberg (Alemania)
Miembro desde 27 Jan 2019 - 20:34

Borges sobre Cortázar

Jorge Luis Borges

“Yo me encontré con Cortázar en París, en casa de Néstor Ibarra. Él me dijo: “¿Usted se acuerda de lo que nos pasó aquella tarde en la diagonal Norte?”. “No”, le dije yo. Entonces él me dijo: “Yo le llevé a usted un manuscrito. Usted me dijo que volviera al cabo de una semana, y que usted me diría lo que pensaba del manuscrito”. Yo dirigía entonces una revista, Los Anales de Buenos Aires (una revista ahora indebidamente olvidada), que pertenecía a la señora Sara de Ortiz Basualdo, y él me llevó un cuento, “Casa tomada”; al cabo de una semana volvió. Me pidió mi opinión, y yo le dije: “En lugar de darle mi opinión, voy a decirle dos cosas: una, que el cuento está en la imprenta, y dentro de unos días tendremos las pruebas; y otra, que ya le he encargado las ilustraciones a mi hermana Norah”. Pero, en esa ocasión, en París, Cortázar me dijo: “Lo que yo quería recordarle también es que ese fue el primer texto que yo publiqué en mi patria cuando nadie me conocía”. Y yo me sentí muy orgulloso de haber sido el primero que publicó un texto de Julio Cortázar. Y luego nos vimos un par de veces en la UNESCO, donde él trabaja. Él está casado -o estaba casado- con la hermana de un querido amigo mío, Francisco Luis Bernárdez […]. Bueno, como le decía, nos vimos creo que dos o tres veces en la vida, y, desde entonces, él está en París, yo estoy en Buenos Aires; creo que profesamos credos políticos bastante distintos: pero pienso que, al fin y al cabo, las opiniones son lo más superficial que hay en alguien; y además a mí los cuentos fantásticos de Cortázar me gustan”.
FIN

enserio
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Bandera de Países Bajos - Holanda enserio 124 16 1986 Rotterdam, Zuid-Holland (Países Bajos - Holanda)
Miembro desde 5 Jan 2018 - 12:41

Recuerdo que Camilo José Cela ODIABA a Jorge Luis Borges.

Harry.Aicht
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Bandera de España Harry.Aicht 37 7 889 SaraGoza , Zaragoza (España)
Miembro desde 6 Nov 2019 - 21:48

No me llama mucho.

stebann
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Bandera de Alemania stebann 177 96 3158 Tübingen, Baden Würtemberg (Alemania)
Miembro desde 27 Jan 2019 - 20:34

CJC odiaba sin más.

Lasonrisaetrusca
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Bandera de Cuba Lasonrisaetrusca La Habana , La Habana (Cuba)
Miembro desde 3 Apr 2020 - 13:39

@Pliazhnaya, ah, pues ese precisamente me lo regalaron hace un tiempo. Le daré una oportunidad y, si no me gusta, ya le escabechinaré el nombre a El maestro y Dalia, o algo así;)

Thorton
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Bandera de España Thorton 350 82 3211 Confinado en los Pirineos., España (España)
Miembro desde 17 Dec 2013 - 04:20

De Vargas LLosa lei "El sueño de Celta" y "La guerra del fin de mundo" ambos me gustaron mucho, sobre todo el primero. curioso leer algo de los inicios del Sinn Féin y que saliera Conrad por ahí.
El autor en concreto no me cae muy bien, pero escribe de coña :)

enserio
0
Bandera de Países Bajos - Holanda enserio 124 16 1986 Rotterdam, Zuid-Holland (Países Bajos - Holanda)
Miembro desde 5 Jan 2018 - 12:41

Reconozco estar sorprendido de las dotes de Isabel Preysler para haber 'engatusado' a Vargas Llosa.

vlinder
0
Bandera de Países Bajos - Holanda vlinder 405 59 4175 Utrecht, Utrecht (Países Bajos - Holanda)
Miembro desde 19 Jan 2012 - 11:26

Cuentos de Eva Luna, absolutamente deliciosos!

Pliazhnaya
0
Bandera de Rusia Pliazhnaya 370 31 1952 Astrakhan, Región de Astrakhan (Rusia)
Miembro desde 4 Sep 2011 - 10:21

@Lasonrisaetrusca, si te gusta Márquez, te gustará "El maestro y Margarita" En ambos libros parece que el autor se pusiera a escribir completamente hasta las cejas de basuko.

El autor de este comentario está marcado como troll/spammer.

450
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Bandera de Canadá 450 136 0 75 Montreal-Barranquilla, Quebec-Atlantico (Canadá)
Miembro desde 18 Sep 2016 - 01:47

Lo que Marquez ha escrito, mucho es de un barranquillero llamado Alvaro Cepeda Samudio de quien poco se ha escrito de el , se solian reunir en un lugar en un lugar que se llama la tiendecita y da la casualidad que Alvaro es el padrino de una de mis sobrinas y mi esposa conocio a la mama de Alvaro y leia muchos de los manuscritos de Cepeda Samudio https://fosacomun.wordpress.com/2014/10/02/gabriel-y-alvaro/
Ella, mi esposa me cuenta que Gabo era un lobo disfrzado de piel de oveja, otro amigo de ellos era un pintor tambien barranquillero llamado Alejandro Obregon
https://3.bp.blogspot.com/-XNRclCHJsTs/U1HMy1SMpPI/AAAAAAAAI28/fj2NQ9gPz3k/s1600/Grupo+de+Barranquilla.jpg

https://www.eluniversal.com.co/sites/default/files/01samudio.jpg

Despues de la muerte de Alvaro, gabo fue mas prolijo en escribir ...Porque?