La maldad existe | Comentario de anonymous

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La maldad existe

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anonymous , ()

De este desgraciado asunto se desprende el debate sobre la adecuación de las penas a los delitos y su cumplimiento, sobre todo los más horribles.
El problema en España son las coordenadas generales, en concreto---> que el concepto de Reinserción esté atornillado a la Constitución.
Con esta atadura dogmática se vicia el sistema y trae como consecuencia taras graves.

¿Por qué? Porque si reinsertas socialmente a un delincuente normalmente lo que harás es devolverle a la banda con la que ha hecho carrera, con el añadido de haber hecho un Máster del delito en prisión.
Con ese argumento las penas no se cumplen en aras de devolver al preso a la sociedad para que tenga una teórica segunda oportunidad, teniendo, en mi opinión, aquí el primer error: dar prioridad por sistema y dogmáticamente al perdón sobre el castigo legal. Esto no significa que haya que eliminar la segunda oportunidad, simplemente no darle prioridad absoluta.

La aplicación rígida del principio de Reinserción tampoco se libra de otra contradicción por el otro extremo -----> al aplicar una determinada pena por un delito, por ejemplo 8 años, y el delincuente ser muy fácilmente reinsertable derivado de su vida totalmente integrada en la sociedad (y también del dinero robado), sin embargo debe cumplir una elevada parte mínima antes del tercer grado (varios años) cuando podría ser suficiente con unas semanas si aplicas coherentemente el principio general de reinserción

El haber hecho sagrada y blindada la Reinserción, por tanto, ata de manos a la sociedad para aplicar una verdadera proporcionalidad en la penas a la mayoría de los delitos, y muy especialmente a los más graves.

Para estos últimos, en mi opinión, debería haber otro principio por encima de la reinserción, la prevención e incluso el sentido ejemplarizante: el respeto de la sociedad por sí misma.

Este criterio sería el que legitima la pena capital para los delitos especialmente graves. La llamada pena de muerte es un tabú en una sociedad como la española inoculada de buenismo aterciopelado e ingenuo.
Es un tabú en parte porque se asocia al salvajismo y a un sentido de venganza primitivo, y no de justicia, cuando en realidad supone coherencia y hacer un favor a determinados delincuentes.
Estamos hablando de crímenes horribles en los que la reinserción es imposible y tampoco se busca explícitamente la ejemplaridad, se trata sencillamente de ayudar al preso a poner orden y fin a una vida en la que es imposible asumir los crímenes cometidos, como sí ocurriría en cambio en delitos de menor gravedad.
De hecho, esta ha sido una conducta que siempre ha existido, no es nada nuevo, tendencia muy natural entre los presos; en la cárcel lo primero que hacen al entrar es quitarte aquello con lo que te puedas suicidar, ya que es una conducta lógica después de cometer ciertos delitos, en el caso de quienes no tienen el valor de dar el paso, habría que ayudarles. Esto se ve muy a menudo en la mal llamada violencia de “género”, en la que muchos individuos lo primero que hacen es quitarse de enmedio.

En el caso de estos días en Almería, cuando se demuestre el crimen, lo más justo, sensato y humano que se podría hacer con la autora es darle los medios para que ponga fin a una vida que no ya nopuede enderezar, ya que es totalmente imposible integrar o asumir en tu vida un acto así. Con lo cual solo le queda un camino: arrepentirse, es decir, la eutanasia social.