como casarse en republica dominicana con mi novia dominicana | Comentario de anonymous

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como casarse en republica dominicana con mi novia dominicana

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anonymous 26 7 236 , ()

Opinar sin saber nada de vosotros @bufalin es muy dificil , ojala que todo lo que inicies os salga bien , de lo unico que estoy seguro es que en aquel consulado las cosas mejoraron con el actual cónsul Manuel Lorenzo Garcia-Ormaechea.
Realmente el tramite por derecho es como bien explica @buchan , pero vi tantísimas lagrimas tanto en el consulado como en la dirección general del registro y del notariado en Madrid que uno no sabe que pensar .
Mira las audiencias reservadas(entrevistas a las parejas) si realizan últimamente conjuntas y con no mas de 20 preguntas básicas de la relacion pues se dan muchos casos de en el consulado negarse a hacerla conjunta y les hacen mas de 100 preguntas a los contrayentes a la parte Dominicana en el consulado y a la parte Española en el registro civil de la localidad donde este empadronada .

a) Debe considerarse y presumirse que existe auténtico
«consentimiento matrimonial» cuando un contrayente
conoce los «datos personales y familiares básicos»
del otro contrayente (vid. Resoluciones de 2-2.ª noviembre
2002, 4-6.ª diciembre 2002, 27-3.ª octubre 2004, 19-3.ª
octubre 2004, entre otras muchas). Si los contrayentes
demuestran conocer suficientemente los datos básicos
personales y familiares mutuos, debe presumirse, conforme
al principio general de presunción de la buena fe,
que el matrimonio no es simulado y debe autorizarse o
inscribirse, según los casos.
Para acreditar la existencia de un conocimiento suficiente
de los datos personales básicos mutuos de los
contrayentes, deben tenerse presentes estas reglas:
1.ª El Encargado dispone de un necesario margen de
apreciación para ajustar las normas jurídicas a los caracteres,
circunstancias y rasgos del caso concreto, ponderando
necesariamente la equidad en la aplicación de las
normas jurídicas (art. 3 n.º 2 Código Civil).
2.ª No puede fijarse una «lista cerrada» de datos personales
y familiares básicos cuyo conocimiento es exigido,
pues ello puede depender de las circunstancias del
caso concreto. Sí puede, sin embargo, proporcionarse
una «lista de aproximación» con los datos básicos personales
y familiares mutuos más frecuentes que los contrayentes
deberían conocer el uno del otro, utilizando, entre
otros, los elementos que proporciona la Resolución del
Consejo de las Comunidades Europeas, de 4 diciembre
1997, sobre las medidas que deberán adoptarse en materia
de lucha contra los matrimonios fraudulentos (DOCE C
382 de 16 de diciembre de 1997). Tales datos son: fecha y
lugar de nacimiento, domicilio, profesión, aficiones relevantes,
hábitos notorios, y nacionalidad del otro contrayente,
anteriores matrimonios, número y datos básicos
de identidad de los familiares más próximos de uno y otro
(hijos no comunes, padres, hermanos), así como las circunstancias
de hecho en que se conocieron los contrayentes.
Sin embargo, como se ha dicho, estos datos pueden
ser exigidos en ciertos casos pero no en otros. La equidad
ha de ponderarse por la Autoridad española en la valoración
del grado de conocimiento recíproco de los datos
personales y familiares básicos de los contrayentes en
cada supuesto concreto.
3.ª El conocimiento de los datos básicos personales
de un contrayente por el otro contrayente debe ser un
conocimiento del «núcleo conceptual» de dichos datos,
sin que sea preciso descender a los detalles más concretos
posibles. Por ejemplo, un contrayente demostrará no
conocer los datos básicos del otro contrayente si afirma
que éste reside habitualmente en Madrid o en Barcelona,
pero desconoce el nombre exacto de la calle o el piso en
que se encuentra la vivienda. Se ha de exigir un «conocimiento
suficiente», no un «conocimiento exhaustivo» de
tales datos.
4.ª En su caso el «desconocimiento» de los datos
personales y familiares básicos de un contrayente respecto
del otro debe ser claro, evidente y flagrante. Por
tanto, el desconocimiento de un solo, singular y aislado
dato personal o familiar básico del otro contrayente no es
relevante para inferir automáticamente la existencia de
un matrimonio simulado. Debe, por tanto, llevarse a cabo
una valoración de conjunto del conocimiento o desconocimiento
de un contrayente respecto del otro.
5.ª Existen otros «datos personales» del contrayente
que son meramente «accesorios» o «secundarios». Pues
bien, el conocimiento o desconocimiento de tales datos
personales accesorios no es relevante en sí mismo (vid.
Resolución de 17-1.ª de febrero de 2003). Entre tales
«datos personales accesorios» cabe citar: conocimiento
personal de los familiares del otro contrayente (no de su
existencia y datos básicos de identidad, como nombres o
edades) y hechos de la vida pasada de ambos contrayentes.
El conocimiento o desconocimiento de estos datos
personales «no básicos» es sólo un elemento que puede
ayudar a la Autoridad española a formarse una certeza
moral sobre la simulación o autenticidad del matrimonio,
especialmente en casos dudosos, pero debe subrayarse
categóricamente que en ningún caso estos datos personales
«no básicos» pueden ser determinantes por sí solos
para inferir exclusivamente de los mismos la existencia o
inexistencia de un matrimonio simulado.
b) Aun cuando los contrayentes puedan desconocer
algunos «datos personales y familiares básicos recíprocos
», ello puede resultar insuficiente a fin de alcanzar la
conclusión de la existencia de la simulación, si se prueba
que los contrayentes han mantenido relaciones antes de
la celebración del matrimonio, bien personales, o bien
por carta, teléfono o Internet que por su duración e intensidad
no permita excluir toda duda sobre la posible simulación
(vid. Resoluciones de 6-3.ª noviembre 2002, 13-2.ª
noviembre 2002, 23-2.ª noviembre 2002, 28-1.ª noviembre
2002, 21-3.ª diciembre 2002, 23 enero 2003, 3-3.ª febrero
2003, 26-4.ª febrero 2003, 3-2.ª marzo 2003, 29-1.ª abril
2003, 29-2.ª abril 2003, entre otras muchas).
Para acreditar la existencia de auténticas y verdaderas
relaciones entre los contrayentes, deben tenerse presentes
estas reglas:
1.ª Las relaciones entre los contrayentes pueden
referirse a relaciones habidas antes o después de la celebración
del matrimonio. En este segundo caso, a fin de
evitar los supuestos de preconstitución de la prueba, las
relaciones deberán presentar un tracto ininterrumpido
durante un cierto lapso de tiempo.
2.ª Las relaciones entre los contrayentes pueden ser
relaciones personales (visitas a España o al país extranjero
del otro contrayente), o bien relaciones epistolares o
telefónicas o por otro medio de comunicación, como
Internet.
3.ª El hecho probado de que los contrayentes conviven
juntos en el momento presente o tienen un hijo
común es un dato suficiente que acredita la existencia de
«relaciones personales».
4.ª El hecho de que los contrayentes no hablen una
lengua que ambos comprenden es un mero indicio de
que las relaciones personales son especialmente difíciles,
pero no imposibles. Por tanto, de ese mero dato no cabe
inferir, por sí solo, que las relaciones personales no existen
o no han existido. Será un dato más que el Encargado
del Registro Civil español tendrá presente para valorar,
junto con otros datos y hechos, la presencia o ausencia de
«relaciones personales» entre ambos contrayentes.