Vamos a ver si la experiencia viajera y maletil spaniarda me saca del brete que se me presenta cada vez que me voy de viaje tras una estancia más o menos larga en un sitio. Los puñeteros libros!!!!
En 10 días vuelvo a las estepas tras un año repartido por Castilla, Alemania y Portugal, y después de recorrerme todas las librerías de viejo de Oporto, Freiburg, y las que permitían las múltiples y diversas razzias de un día a ciudades varias, tengo en casa un pila de códices que dudo mucho que me quepan en las maletas, y si caben, me arruinan en el aeropuerto.
Siempre me repito que no debo, pero es ver una edición de cualquier obra de Zola de principios del XX, encuadernada en piel, por 1 euro y.... ¿cómo voy a cometer el sacrilegio de dejarla allí?!!!
Creo haber leído alguna vez algo al respecto, y como sé que hay por aquí quien comparte mi libreroviejofilia (hein? que nuevo tipo de perversión es éste?) pues igual me decís cómo habéis hecho en situaciones similares. ¿Debo despedirme y deshacerme del remanente? ¿Tiro los calzoncillos y el chorizo a tomar por saco y ocupo su lugar en la mochila con las sacrosantas e impresas páginas? Decidme!






