A veces, cuando me empitono con el personal, se me va un rato la pinza de la ropa y pido napalm a gritos, incluido para mí, algún colega me dice eso de pírate, tío, tú que puedes. Para qué sufrir con el paisaje. Pero es que no es lo mismo, suelo responder. A mí me gusta esto incluso con letra pequeña. Me pone mirarnos hablar, pelear, sufrir, soñar, equivocarnos o acertar. Debe de ser mi fondo de alma friki -lo afirma un fan del Príncipe Gitano y de los Chunguitos-, pero soy incapaz de resistirme ante un producto racial de aquí, bien elaborado. A veces voy por la calle y debo contenerme cuando me lo topo, sobre todo cuando llevo corbata y voy formal, para no darle un abrazo y besarlo en la boca. O besarla. Y es que al final acabas tomándole cariño a la peña. Tan irrepetible, oigan. Tan nuestra. Es un perro y se le quiere, así que calculen. Con las personas humanas. Los españoles de España.
Siempre creí, verbigracia, que el Manolo clásico de tripa cervecera y puticlub, heredero de aquel macarra de playa sesentón -maricona colgada de la muñeca y bañador slip leopardo-, era modelo definitivo, acabadísimo, de nuestras esencias. Que nada podría sustituirlo en mi corazón. Pero erraba. Hace tiempo, lo noto, que otros nuevos afectos me rondan el órgano. El jueves pasado, sin ir más lejos, viví un momento glorioso. Perfecto. Me encontré por la calle a una pareja de jóvenes, parte de un grupo que estaba un poco más allá en la puerta de un bar, y lo que primero oí fue la música, que atronaba la calle por los altavoces de un Megane tuneado. Luego asesté pupila: él y ella. Poligoneros de manual. Tan clásicos de pinta, que tecleas en Google los nombres Yonatan y Jessi, por ejemplo -O Vane, o Yasmi, o Viky, o Mati, o Soralla-, y salen sus fotos. Entonces le oí a la pava la primera frase:
-¡Apaga sa músika que mestoy vorviendo loka!
Miré a la parte masculina del binomio: el chacho estaba situado al volante del buga, con una lata de garimba encima del salpicadero, y sentada la choni a su lado en la acera, ella con tanta pintura de colorines en los ojos que no podía ni levantar los párpados y la cara como empolvada de colacao, un piercing en el belfo inferior, botas de pelo hasta la rodilla, el pantalón de caja bajísima dejando ver la mitad superior de dos rollizos glúteos, un tanga negro y un tatuaje verde en chino, o japonés, o de por ahí. Y en ese preciso instante, la culomoto, tras darle una honda calada a un truja que tenía entre las uñas pintadas de color fursia, pronunció esta frase inmortal:
-¡Me tiés rayá hasta la pipa del coño!
Se me fueron otra vez los ojos al jambo, como es natural, y he de reconocer que mi afecto por su especie urbana subió, en el acto, varios puntos. Era un clásico: dos cadenas de oro al cuello, gafas pastilleras, camisa Rodweiler, vaqueros cagaos, Nikes de muelles, pelo a lo cenicero estándar con mechón engomado, y muy concentrado tecleando algo en el Iphone, posiblemente un mensaje a algún colega, del tipo «AnoSie cojiMo uN siego wapo», «le kiTao el tuvo esKape y petA que t kgas» o «Pa mi Ca la Yeni la tngO preñá». El caso es que, impasible, muy torero, el Yonatan, o el Arón, o el Kevin, o el Grabiel, como se llamara, movió a un lado la cabeza, miró a la jambrina con lenta indiferencia -observé que el pavo llevaba un pendiente de oro en una dumba-, y adoptando una expresión singular de kie poligonero, a medias entre Clin Isbud, Yustin Gueber y Andy y Lucas, perfeccionada, supongo, en cientos de noches de botellón o discoteca, sexo sin protección, pastillas y gangrenas de colores, trallazos de nieve, cristal, ladillas galopantes y soplidos en controles de alcoholemia, respondió:
-No me chines, tía. ¿Sabes lo que te digo?
Y siguió tecleando. Para ese momento yo me apoyaba en la pared más cercana, entusiasmado, buscando apresuradamente el Pilot V7 azul y un papel para anotar aquello antes de que se me olvidara. Y mientras tomaba las primeras notas al dorso de un recibo de cajero automático -saldo insuficiente, decía el hijoputa-, vi cómo la loba se ponía en pie, airada, se acomodaba las bufas en el escote del top ombliguero color verde fosforito, se rascaba justo entre las ingles, fuerte y sistemáticamente, y luego, sin descomponerse demasiado, le pegaba una patada a una llanta tuneada del coche, antes de pronunciar una frase que esa misma tarde, en el pleno de la Real Academia Española, tuve el gusto de repetir, fascinado, a mis respetables colegas:
-Te vi a zampar una ostia más rápido que deprisa.
Y es que son -somos- unos genios. Aunque no lo sepan. O sepamos.
Arturo Pérez-Reverte
XLSemanal
26 de marzo 2012
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me ha recordado esto http://www.youtube.com/watch?v=RQbwqgOQiFU
Pues sí, es parte de nuestro paisaje, una parte asquerosa y abundante, pero es lo que hay. Y supongo que de estos hay en todas partes.
Yo no diría abundante. Haberlos haylos, pero a no ser que te vayas al polígono, no son mayoría. Ni de lejos. O al menos no por aquí.
Son los Vicky Polard españoles xPP
Sé que en el foro hay mucho detractor de Reverte, no es mi caso. Es que hay veces que lo clava, el figura.
Ellos son,sin duda alguna,la vanguardia y la esperanza de la Humanidad.
jaja que bueno, hay mucho detractor de Reverte? a mi me gusta, me parto con lo que dice y como lo dice.
Los hay que lo tachan de machista, de facha y de grosero.
Yo creo que tendrà muchos defectos pero uno de ellos no es el de morderse la lengua.
A mi indiferente no me deja, y es eso lo que busco cuando leo a alguien.
Jaja, me gustó mucho cuando lo leí (los leo todas las semanas).
Ayyy, me siento como un viejo corredor que se retira pasándo el testigo Revertiano a alguíen con sangre joven y poderosas piernas...
@Farggo: Jejeje, gracias ;-) Juventud la justa pero eso sí, mucho entusiasmo. Acrecentado por tener la fortuna de conocer al Pérez-Reverte real, "in person" y descubrir que es un todo un caballero que conserva el nervio del corresponsal de guerra: está al loro de todo y de todos :)
Lo conociste en México? tiene muchos amigos allá.
Jo, que guay. Te envidio jeje.
Lo que sería total es irse de copas con él. Tiene que ser un pozo sin fondo de batallitas :-)
Nope, lo conocí en Madrid, en una cena en la Taberna del Capitán Alatriste :)
Donde cae? tengo que ir a verla.
Para mí las Jessys son Jennys!! Y esta santa isla está llena de ellas también!! (pero aquí tienen hijos porque les dan el Child Tax Credit jejeje) ;D
@Faggo: Está en la calle Grafal 7, en el Barrio de los Austrias :) Seguro que te encantará no sólo por la oferta gastronómica sino por la decoración y el ambiente. Por ejemplo, tienen una réplica exacta de La Rendición de Breda donde "incluyen" al Capitán Alatriste :) Está dividida por Salas y la de las Espadas, por ejemplo, conserva los muros y los ladrillos antiguos y se ubica en una parte de las cuevas del siglo XVI.
Y sip, cena o copas, Pérez-Reverte puede pasarse la noche entera contando batallitas ;-) Todos los demás por respeto y por admiración, apenas y abríamos la boca, hahahaha :)
@Farggo: Está en la calle Grafal 7, en el Barrio de los Austrias :) Seguro que te encantará no sólo por la oferta gastronómica sino por la decoración y el ambiente. Por ejemplo, tienen una réplica exacta de La Rendición de Breda donde "incluyen" al Capitán Alatriste :) Está dividida por Salas y la de las Espadas, por ejemplo, conserva los muros y los ladrillos antiguos y se ubica en una parte de las cuevas del siglo XVI.
Y sip, cena o copas, Pérez-Reverte puede pasarse la noche entera contando batallitas ;-) Todos los demás por respeto y por admiración, apenas y abríamos la boca, hahahaha :)