Stonehenge
Me invitaron unos amigos a asistir al solsticio de verano, que es el único día que abren el monumento y dejan que la gente esté junto a las piedras, y yo acepté más que nada porque considero que cualquier cosa es mejor que quedarse uno en casa durmiendo y navegando por internet.
Salimos desde la estación de tren de Waterloo, Londres, hacia Salisbury, dos horas de viaje, eso sí, colados en primera clase, bebiendo, comiendo patatas fritas, poniendo música, riendo y montando el show.
Llegamos a Salinsbury y de ahí cogemos un par de taxis, que a pagar entre varios sale rentable, sobre todo comparando con lo que nos pasó al final…
Llegamos al recinto de las piedras, y lo que vemos es coches y más coches aparcados en el campo hasta donde la vista alcanza. Nos pusimos a caminar en la dirección en la que todos iban, entre calles de coches, camionetas, tiendas de campaña, urinarios públicos, puestos de comida y bebida (pero no alcoholica, no sé por qué) etc… Aquello fue un verdadero peregrinaje de miles y miles de personas, desde la entrada del recinto hasta las piedras caminamos cerca de media hora, lo tengo claro porque lo hicimos… ¡Tres veces!
Al final, sobre una pequeña colina, aparecen las piedras ante nuestros ojos. Bueno, la parte superior de las piedras, dado que había tal muchedumbre agrupada allí. La verdad es que impresiona ver esas enormes masas de piedra puestas en pie, y saber que lo hicieron hombres primitivos sin medios hace miles de años… Todo el mundo quería acercarse y tocarlas, había gente que decía que podían sentir cómo les transmitían energía…
Pero las piedras no son el centro del espectáculo, qué va, el eje de todo es la gente. Allí había miles y miles de personas, muchos de ellos de aspecto hippie, otros disfrazados de época, de magos oscuros de nivel 7, de indio con pintura, taparrabos y poco más… Había gente tocando el yenbé, ese tambor que tienen todos los estudiantes de bellas artes que viene de regalo con las rastas, y se formaban grupitos alrededor siguiendo el ritmo, otros hacían malabares con cosas fluorescentes, y hasta estaban por ahí los hare krisna, que no pararon de cantar y danzar, y me permitieron descubrir que tienen otras canciones aparte de esa de hare hare, hare krisna que todos conocemos. En un momento de la noche se inició una especie de ritual de misa negra, por llamarlo de algún modo, unos tipos con hábitos y capucha negros, con la cara pintada de blanco, y con antorchas, empezaron a marchar por el prado a un ritmo lento y cadencioso de tambor, siguiendo un símbolo de dos cuernos gigantes. Todo el mundo se puso a seguirlos, cómo no, pero al llegar a un punto empezaron de pronto a tocar samba, con lo cual unos se pusieron a bailar y otros pensamos que aquello no era muy serio…
Y bueno, la gente os podéis imaginas, unos borrachos, otros enmarihuanados, alguno tirado por ahí no se sabe si en trance místico o demasiado drogado…
En fin, creo que con esto se puede uno hacer una idea del ambiente que había allí. Lo peor fue que sólo llevé unas pocas latas de cerveza, pensando que allí podría comprar más, y me encontré con que no, con lo cual, si no estás borracho o fumado, la fiesta pierde muchos puntos, sobre todo porque se hace larga, y eso que llegamos tarde, pero es toda la noche hasta el amanecer…
Lo segundo negativo fue el clima, se supone que vamos allí a ver atardecer y amanecer, pero no vimos ni lo uno ni lo otro, ya que el cielo estuvo cubierto todo el tiempo por una capa de nubes grises, y también llovía, aunque una lluvia muy fina.
Lo mejor que me pasó fue que conocí a una chica alemana muy maja, y me estuvo contando que de niña vivía fascinada por Indiana Jones, y que tenía toda la colección de libros de este personaje, que son veinte…
Volver a casa fue también muy jodido, primero nos equivocamos de dirección, y tuvimos que volver, una hora perdida, luego que para ir al autobús son otros 30 min o una hora en la dirección contraria, todo esto andando por medio del campo, donde no hay nada, y bajo la lluvia. Al final llegué a casa, pero reventado… Lo peor fue que nos despedimos con prisas y no le pedí el teléfono a la chica…
En fin, una experiencia interesante para quien le gusten este tipo de ambientes, o para quien simplemente quiere salir de casa y ver algo diferente, pero tampoco ha sido la aventura de mi vida… Interesante, sin más.
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¡Qué interesante! Gracias por compartir. :) Siento lo de la alemana. Me parece que ¡ya tienes buena razón volver a Stonehenge el año que viene! jaja.
¿Llegaste hasta la piedras? ¿las tocaste?.
A mi me ha parecido una aventura genial, con toque romántico y todo. Pero, la próxima vez acuerdate de pedir el teléfono.
El dia que yo estuve también habia gente rara, pero no tanto. Lo que me parece impresionante es lo grandes que son y el tiempo que hace que se construyó. Creo que tendrias que volver un dia "normal" para verlo con más calma.
que lo que tiene que hacer la proxima vez es llevar mas cervezas? Seguro que con un par de birras mas no se le habria olvidado pedirle el telefono a la alemana, jeje.
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Todo el mundo sabe que Dios inventó el alcohol, para evitar que los Irlandeses conquistasen el mundo.
A mi me encanto la experiencia, pero ademas el Stonehenge se puede ver desde la carretera esta justo al lado, vamos yo aparque justo alli y me pegue todo el dia disfrutando del lugar, lo reconozco Inglaterra tiene algo que si me gusto!! jeje, ademas mucho. fue lo que mas me gusto de Inglaterra en los 9 meses que estuve pululeando por alli.
El festival ese que cuentas tiene que ser una pasada, yo me lleve unas birras, pille un buen dia de Sol, cosa rara, pero no hubo `alemana`.
Si esque no se puede tener todo.
Por cierto lo que cuentan es lo que me parece mas logico, es un reloj/calendario solar. (cosa rara tambien no creeis ponerlo alli que no luce mucho el Sol)
Saludos y los que lo tengais cerca os recomiendo ir.
Yo tuve la suerte de visitarlas en 1994, cuando aún no estaban cerradas al público (y si lo estaban nos lo saltamos a la torera). Y lo mejor de todo es que no había nadie más allí, tan sólo cuatro amigos y yo. Una pasada, toda la zona de Salisbury es increible. Veníamos del concierto de Glastonbury y fue la mejor forma de terminar mi estancia en Inglaterra. Por cierto, me dio tal insolación que me pasé tres días en la cama casi sin saber quien era.
Saludos,