No estoy de acuerdo en que todo lo que sea papel debe desaparecer. Uno de los grandes problemas de la archivística, a los que todavía no se le ha dado solución, es precisamente el almacenamiento de datos y la compatibilidad de los soportes antiguos con los lectores modernos. Me gustaría que apareciera por aquí Oria para dar su opinión experta.
Por ejemplo, muchos de los datos almacenados en tarjetas perforadas o en discos rígidos lo están sin la posibilidad de poder leerlos ya que los lectores han desaparecido. Y cada vez va más rápido. Sin embargo, el lector natural (el ojo) lee igual un texto del BOE de ayer que un manuscrito arameo.
Yo creo que el libro de familia no debe desaparecer, simplemente puede ser como una cartilla de ahorros donde vayas actualizando los datos que tengas que actualizar. Pero el interesado, y no otro, mantiene una copia legible y válida legalmente de sus propios datos.
No estoy de acuerdo en que todo lo que sea papel debe desaparecer. Uno de los grandes problemas de la archivística, a los que todavía no se le ha dado solución, es precisamente el almacenamiento de datos y la compatibilidad de los soportes antiguos con los lectores modernos. Me gustaría que apareciera por aquí Oria para dar su opinión experta.
Por ejemplo, muchos de los datos almacenados en tarjetas perforadas o en discos rígidos lo están sin la posibilidad de poder leerlos ya que los lectores han desaparecido. Y cada vez va más rápido. Sin embargo, el lector natural (el ojo) lee igual un texto del BOE de ayer que un manuscrito arameo.
Yo creo que el libro de familia no debe desaparecer, simplemente puede ser como una cartilla de ahorros donde vayas actualizando los datos que tengas que actualizar. Pero el interesado, y no otro, mantiene una copia legible y válida legalmente de sus propios datos.